Todos van de acá para allá con la vista gacha y el gesto serio. Ella está al fondo, en el suelo, encogida y quieta, con la cara sobre los brazos y los brazos sobre las rodillas, sumergida en un llanto mudo que a veces cobra voz y se vuelve desgarrado. Lo que no te mata, te hace más fuerte. Perder un hijo te mata.

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